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lunes, 23 de agosto de 2010

YA ESTAMOS DE VUELTA.

Hola Papis. Ya terminaron las vacaciones. Y como siempre, se han acabado en un abrir y cerrar de ojos. Da igual que sean 5, 7 o 10 días. El caso es que casi ni te enteras. Pero bueno, lo hemos pasado bien y hemos descansado. Ahora toca volver al trabajo.

Estuvimos estos días en vuestra casa de la Sierra. Aprovechamos para hacer algunas reparaciones. Antes, cuando estabas tú, Papá, solucionabas prácticamente cualquier problema que surgía. Pero yo no soy tan manitas. Ya lo sabes. Y mira que insitías en que te mirara cuando estabas arreglando algo, pero no hubo manera.

Nos han reparado la tubería del riego, que reventó con los hielos invernales. Y también la caldera. Ya han pasado casi diez años desde que se instaló y nunca había hecho falta, pero fallaba el quemador. Ya está solucionado.

Tere ha estado empleándose a fondo, también como siempre, a la hora de mantener todo bien limpio. Y su padre, mientras pasaban con nosotros un par de días allí, ha estado repasando la pintura de puertas y ventanas, y terminando de recoger la hierba que desbrocé yo con anterioridad. Siempre que va, lo primero que hace es dar una vuelta y ver qué hace falta en la casa. Cuando estabais ambos, lo cierto es que casi todo nos lo solucionabais, cada uno dentro de su especialidad. Ahora sólo queda él, pero nos sigue reparando todo lo que puede.

Los canalones estaban llenos de porquería que, amablemente, van depositando los simpáticos pajaritos. Mediante una escalera de bastantes metros de altura que nos dejó el vecino, y mientras casi la totalidad de la familia la sostenía, pude alcanzarlos y conseguir que el agua corriera bien de nuevo. Subí y bajé por ella sin mirar mucho hacia abajo, eso sí.

Nos vinieron a poner toldos en la parte trasera. Se nota un montón la diferencia de temperatura respecto a la que había antes de instalarlos. Estabais pensando en ponerlos, aunque, por desgracia, no os dio tiempo.

Pero no todo ha sido trabajar. Nos hemos bañado en la piscina casi todos los días. Bajamos un día a las fiestas del pueblo. Y nos acercamos varias noches al Cine de Verano a ver unas cuantas películas y cenar allí. Yo me he dedicado a hacer todas esas cosillas que sabéis me gustan tanto: leer, escuchar música, jugar algunas partiditas de cartas, ... . No me hace falta nada más para pasarlo en grande.

Por las noches, mientras me fumaba un cigarrillo fuera, me iba siempre a tu rincón preferido, Papá. Ése en el que te sentabas cada noche a disfrutar con esa corriente de aire que hace allí, justo detrás de la pared del salón, en la esquina de la terraza. La silla está todavía allí, y no puedo evitar sentir la sensación de que tú estás sentado en ella, junto a mí, como tantas veces en el pasado, mientras Mamá terminaba de recoger la Cocina. Y es una sensación que me encanta.

Aunque ya los niños se van haciendo mayores, puse los columpios que les compraste. Aún se suben de vez en cuando y a mí me gusta seguir viendo todo exactamente igual que tú lo tenías.

También paso bastante tiempo en el garaje, al lado de todas esas herramientas que aún siguen allí, y que, en tantas ocasiones, utilizaste, querido Papá. Es otra de las cosas que hacen que me sienta muy cerca de ti. Es casi, pero sólo casi, como si siguieras allí.

A pesar de todo, me sigo sintiendo muy triste por no veros allí, junto a vuestros nietos, jugando con ellos. Se acuerdan mucho de vosotros, sus queridos Yoyos Juan y Mari. Todos lo hacemos. Es normal. Son innumerables los detalles que hacen que sea así. Si miramos al techo, vemos los ventiladores que pusiste. Si los encendemos, utilizamos la barra que hiciste con el fin de no tener que subir a ningún lado para llegar a ellos. Si pongo la calefacción, veo el termostato que instalaste. Cuando riego, abro las llaves de paso que pusiste. Y así con todo.

En fin, que nos lo hemos pasado muy bien. Espero tener ocasión de volver pronto. Si todo va bien, no tardaremos demasiado en volver.

Un beso muy fuerte Papás. Os quiero mucho. Hasta esta noche.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

YA ESTÁ AQUÍ DICIEMBRE.

No sé si al resto de mortales les ocurrirá igual. Pero, al menos en lo que a mí respecta, el tiempo pasa volando. Y cada año, al menos en lo que a mí respecta, esa sensación se acentúa más y más.

Me parece mentira que ya hayan transcurrido 4 años desde la última ocasión que tuve para abrazaros. Cuatro Navidades sin veros sentados a nuestro lado, sin probar esas excelentes comidas que nos cocinabas, querida Mamá. Cuatro años sin verte a ti, Papá, arreglando y solucionando cada cosilla que se nos averiaba en casa. Siempre pendiente de nosotros y preocupándote hasta cuando nos oías toser.

Mira que me advertiste e intentaste enseñarme a hacerlo por mí mismo. Pero ya sabes que nunca se me dio bien el bricolaje casero. Eso sí, me dejaste un buen montón de herramientas y maquinaria, aunque sigo sin saber bien para qué sirve cada una de ellas.

Si ya de por sí, estas Fiestas nunca me han gustado demasiado, pasarlas sin vosotros se me hace cada vez más cuesta arriba. Todos os echamos de menos. En fin, nada se puede hacer al respecto. Me conformaré con la certeza de que, aunque no os pueda ver, estaréis con nosotros compartiendo, como siempre, nuestras alegrías y también, ¿ por qué no ?, nuestros pequeños contratiempos.

Hemos estado pasando estos días en vuestra casa de la Sierra. Todo perfecto. Las plantas y arbolitos parece que no están mal. Y la vivienda tampoco. Nada más llegar toca poner la calefacción y limpieza general, aunque la que mayor palizón se lleva, es Tere. La tiene como si viviéramos allí regularmente. Ya la conocéis, no puede remediarlo y le gusta tener todo bien limpito.

Al día siguiente de llegar, vi que caían unos gotitas de agua en la mesa de trabajo que tienes en el garaje, Papá. Miré y venía de una tubería que estaba debajo justo de la caldera. Cuando ya estaba dispuesto a avisar al fontanero, siguiendo su recorrido, me pareció que el agua salía de una tuerca que había un poquito más arriba. Igual te enfadaste un poco viendo que no iba a mirar más y, de alguna forma, conseguiste animarme para que siguiera intentándolo.

El caso es que bastó con apretar, con una de tus llaves inglesas de hierro fundido ( que siguen como nuevas ), la tuerquecita, y las gotas dejaron de caer inmediatamente. Si es que el que vale, vale, jajaja.

De todas formas, la próxima vez que vayamos, avisaré a un técnico en calderas, para que haga una revisión. Son ya más de 4 años sin tan siquiera realizar una limpieza a la caldera. No la usamos demasiado, pero en casa, esa limpieza tenemos que hacerla anualmente. Se para de vez en cuando y supongo que esa revisión solucionará el tema.

Me encanta esa casa, como ya sabéis. Si por mí fuera, me iría a vivir allí. Pero no puede ser, al menos por el momento. Están los niños y sus estudios y, por supuesto, el trabajo. Pero os puedo asegurar que me siento allí muy a gusto. Al regresar, dimos una vuelta por la casa de Madrid y también todo estaba en orden.

Sandra e Iván han tenido que estudiar, puesto que esta semana, y la siguiente tienen exámenes casi a diario. Hemos jugado con ellos. He tenido tiempo de leer y escuchar música. También salimos a cenar y habremos visto no menos de 5 pelis. Una auténtica delicia. ¿ Qué más se puede pedir ?. Que estuvierais con nosotros. Sería maravilloso.

Al igual que a vosotros, nos encanta disfrutar de nuestros hijos. Algunas veces son un poco pesaditos y siguen regañando entre ellos, pero no pueden vivir el uno sin el otro. Y nosotros tampoco sabríamos hacerlo sin ellos.

Las pelis las vemos juntos ( no todas claro está, sólo las que ellos pueden ver ). Cuando estoy escuchando música, incluso cuando me pongo a cantar con mi karaoke preferido, allí los tengo, detrás de mí. Me piden que les cargue sus mp3 con la música que habitualmente oigo, cosa que me encanta. Jugamos juntos. Les ayudamos con sus deberes, estemos o no cansados. En más de una ocasión tenemos que proferir un chillidito que otro, jajaja. Pero no importa, ellos se merecen toda nuestra atención y esfuerzo. Vosotros sabéis bien que es así. Siempre habéis idolatrado a vuestros nietos, ¿ a que sí ?. Ellos lo saben y os siguen queriendo muchísimo.

Otros abuelos tendrán más tiempo del que tuvisteis vosotros, para estar junto a sus nietos. Vivirán más años. Es cierto. Pero también lo es que vosotros supisteis aprovechar perfectamente el vuestro. Que pasasteis con ellos, a su lado, horas y horas, jugando, llevándoles de paseo, al cine, al teatro, a comer y a cenar, ....... Siempre estabais dispuestos. Siempre esperando que os llamáramos o apareciésemos por casa. Y nosotros, sabiendo lo mucho que disfrutabais, estábamos encantados de hacerlo. ¡¡¡ Ojalá pudiéramos seguir haciéndolo !!!.

Sandra guarda en su habitación fotos vuestras. Y a Iván le he pillado, en más de una ocasión, parado delante de algunas de las que siguen en vuestras casas, con una lagrimilla en los ojos. Me he acercado y debo decir que también se me ha escapado más de una al abrazarle y ponerme a hablar sobre vosotros.

Pasaremos Nochebuena y Nochevieja en compañía de mis suegros y cuñados. Y es seguro que todos nos acordaremos de vosotros. Hasta cuando, después de cenar, nos pongamos a jugar a las cartas, como hicimos tantas y tantas veces, todos juntos. Sé que estaréis allí. Os esperamos Papás.

Un beso muy fuerte Papis. Os quiero mucho, pero que mucho, mucho, mucho.

jueves, 19 de marzo de 2009

HOY ES EL DÍA DEL PADRE. ¡¡¡ MUCHAS FELICIDADES PAPÁ !!!.

Aunque ya sabéis que esta fiesta, y la del Día de la Madre, siempre me han parecido más una estrategia comercial que otra cosa, sigue siendo una estupenda ocasión para deciros lo mucho que os quiero. Hoy es el Día del Padre, así que toca a ti, papá.

Muchas felicidades papi. Realmente, el que debiera, y así es de hecho, sentirse contento y recibir esa felicitación, soy yo. ¿ Que por qué ?.

Pues es sencillo de explicar, aunque las palabras no lleguen a expresar, al menos no del todo, la inmensa satisfacción que me produce, y la suerte que ha supuesto para mí, el haberte tenido como padre.

Haber sentido el tremendo cariño que siempre me tuviste. Los cuidados, y la continua atención, que me dedicaste cuando estuve enfermo. Cómo me ayudaste durante toda mi vida. Tu preocupación por mi bienestar ( y, todo hay que decirlo, por el toda la familia ).

Cómo, incluso estando tan enfermo, te seguías desviviendo por todos nosotros.

Estoy muy orgulloso de ser tu hijo. Me hubiera gustado pasar mucho más tiempo a tu lado, muchísimo más. No ha sido posible. Pero te puedo asegurar que el que pasamos juntos, ha sido maravilloso e irrepetible.

Sé lo que sufriste, tú y, por supuesto, mamá, durante la enfermedad que pasé a la edad de 5 años. Algunas veces intento imaginar lo que debisteis sentir y lo mal que lo pasaríais. Tener un hijo en el hospital y con una enfermedad grave, …, pufffff, …, fuisteis unos valientes, luchasteis por mí, me ayudasteis día y noche, sin descanso., durante meses, y lo conseguisteis. Si hoy puedo estar aquí, escribiendo estas líneas, a vosotros, y sólo a vosotros os lo debo.

De nuevo me enseñasteis a caminar ( tras meses y meses sin poder levantarme de la cama, primero de la del hospital, y después, de la de nuestra casa ). Mamá, tú te convertiste, durante casi un año, en mi profesora particular, pues intentaste que no perdiera el curso escolar. Y también lo lograste. Me ocurrió al acabar Párvulos ( sí, aún existía ese término ). Cuando volví al Colegio, me hicieron una prueba escrita, y gracias al resultado que obtuve en la misma, pude entrar, directamente, en Segundo de Básica, aunque me había resultado imposible asistir, ni un solo día, al primer curso.

Trabajaste sin descanso para darme la mejor educación posible. Nunca me faltó nada que necesitase. Nunca. Y tu cariño tampoco me faltó. En ningún momento.

No puedo hacerte llegar regalo alguno. Sólo tengo la posibilidad de dejarte unas flores, como todos los años. Sí puedo hablar contigo, y con mamá, y eso lo hago a diario. Ahora, con el Blog, os voy escribiendo, siempre que tengo algo de tiempo, y me encanta hacerlo.

No digo que no haya padres como tú, como vosotros. Pero mejores, …, mejores no papá. Eso es completamente imposible. Habréis tenido otros defectos. Pero como padres, …, como padres ninguno. Os lo aseguro.

Escribo desde vuestra casa, la de la Sierra ( no digo el lugar exacto, que luego mamá dirá que doy pistas a los ladrones y así saben cuándo estamos y cuándo no, lo que puede hacer que intenten abrir la vivienda, jajaja ). Llegamos hoy, y hasta hace un rato, hemos estado limpia que te limpia, sobre todo Tere. Yo he barrido un poco la parcela y poniendo en marcha la calefacción, nevera, dando el agua, conectando todo, y colocando lo que hemos traido ( que parece que venimos para tres meses, jajaja ). Los niños han estudiado un rato ( la semana que viene tienen exámenes ambos, un día sí, y el otro también ).

Por la noche, bajaremos a cenar a algún restaurante. Supongo que me tendrán preparados algunos regalos y ya sabes lo mucho que le gustan a Sandra las patatas bravas, y a Iván, los revueltos con gambas y ajetes. Habrá que invitar, ¡¡¡ qué remedio !!!, jajaja.

Un beso muy fuerte, papi. Y otro para ti, mamá ( ya pronto llega tu día y recibirás la correspondiente felicitación ).

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